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Categoria Teatro

Abril, 2015

Sinopsis

Boris, un misántropo malhumorado que se considera un genio, conoce por casualidad a una mujer treinta años menor que él. Comienza entonces un romance de lo más particular, ya que él actúa, además, como Pigmalión de la joven. Pronto aparece la madre de ella, una mujer de provincias que quiere triunfar en la gran ciudad. Después el padre, que necesita reconocer sus verdaderas pasiones amorosas. Boris tiene que intentar adaptarse a su nueva vida, teniendo en cuenta el alto concepto que tiene de sí mismo y su opinión más bien negativa sobre el resto de la humanidad. No va a ser fácil.

Video promo

La obra por su director Alberto Castrillo-Ferrer

Lo confieso: Idolatro a Woody Allen. Le admiro. He soñado con ser Woody Allen. Hubiese vendido el alma y hasta la moto a cambio de su enorme ingenio, su desproporcionado talento, su irónica visión de la existencia y su capacidad de trabajo. Hubiese aceptado cargar con sus neurosis (tampoco es para tanto), con su aspecto físico (eso es quizá más duro) y hasta con su tartamudeo eterno. Por eso, cuando me propusieron dirigir “Si la cosa funciona” me sentí como si un gran sueño se hubiera cumplido: dirigir una versión teatral de una de sus más ácidas comedias, es casi como meterse en su piel. Es un lujo poner en pie sus diálogos, entender su lucidez de pensamiento, hacer que el público se divierta reflexionando, ría y empatice con los personajes… sí, efectivamente es un lujo pero también un gran reto, que acepto lleno de ilusión, de ganas y quizá también de inconsciencia, pero como dijo el bardo en boca de Hamlet: “la conciencia nos hace cobardes”, así que ¿quién dijo miedo? “Si la cosa funciona” habla de la existencia, de la montaña rusa de la vida, del paso del ser humano por este planeta, pero también habla de los prejuicios y los lugares comunes, del poder de cambio que tiene la civilización, nos cuenta un Nueva York dónde todo es posible, nos habla del amor… es casi un cuento contemporáneo, la excusa de un nuevo Pigmalión sirve para confrontar experiencia e inocencia, pensamiento e intuición, amargura y felicidad. Woody Allen en estado puro, pero también a través del tiempo y de su obra, ya que la adaptación del guión original es una labor de orfebrería dramatúrgica para condensar el universo de uno de los mayores genios de nuestro siglo, un texto que mantiene el ritmo y el humor sin dejar de llamar al pan, pan y al vino, vino. La estética elegida nos permite un bonito recorrido por la más emblemática de las ciudades americanas, pero también un paseo por las inquietudes del ser humano. El humor implacable de los diálogos y situaciones de Allen es como un cicerone que nos acompaña durante toda la representación, sus personajes tiernos y fuertes a la vez son un reflejo de nosotros mismos, con nuestros miedos expuestos a la luz pero con la valentía de afrontarlos y de darles la vuelta, de asomarse a una ventana por la que entra el aire fresco de la vida. Cinco actores que son un sueño para cualquier director, un equipo artístico y técnico envidiable y muchas cosas que contar en un texto trepidante, son nuestras bazas para colocar una coma y una tilde en el título de nuestra comedia, y que nuestro público salga del teatro afirmando que “¡Sí, la cosa funciona!”.

Actor y director de teatro nacido en Zaragoza en 1972. Se forma en París École International de Mimodrame Marcel Marceau y allí trabaja en el Theatre du Nord-Ouest a las órdenes de Jean Luc Jeneer, durante estos años es actor de un amplio repertorio de obras, tanto clásicas Chejov, Moliere, Claudel, Shakespeare o de autores contemporáneos como Laurent Gaudé, Michel Azama o Michel Vinaver entre otros. También dirige los espectáculos La Nuit Vénitienne de Alfred de Musset y Lorca, toujours vivant. De vuelta a Madrid se licencia en la R.E.S.A.D. en interpretación del gesto, el tercer año de la carrera lo realiza en Lisboa (Escola Superior de Teatro e Cinema) fruto de una beca Erasmus por excelencia académica y más adelante actúa bajo la dirección de Natalia Menéndez en Hoy no puedo trabajar porque estoy enamorado, Luis Araujo en Geranio o Luis Blat en el Centro Dramático Nacional - Teatro María Guerrero de Madrid con la obra La buena persona de Sezuan (2006) realiza allí (CDN) la ayudantía de dirección del espectáculo Drácula, dirigido por Ignacio García-May (2009-2010). Con el Centro Dramático de Aragón ha dirigido El Mercader de Venecia, una versión que mantiene el espíritu de la Commedia dell’Arte. En Francia, su último trabajo ha sido Ay Carmela! coproducido por La Comedie de la Mandoune y L’assotiation Presence Manuel Azaña de Montauban. En paralelo a esta trayectoria desde 1999 forma la compañía El Gato Negro con la que lleva producidos en la actualidad una quincena de espectáculos de diferente formato, entre los que cabe destacar como actor el monólogo Ildebrando Biribó, dirigido por Iñaki Rikarte y en dirección Un tal Pedro y Ojalá estuvierais muertos ambos de Iñigo Ramirez de Haro adaptación de tres obras de Henrik Ibsen, más recientemente Cabaré de caricia y puntapié basado en canciones de Boris Vian y El Misántropo de Molière, dirigido por Luca Franceschi en la que participa como actor.

Entrevista Ana Ruiz sobre la obra.

Entrevista en RNE

Reparto

Boris;José Luis Gil/Melody;Ana Ruiz/Marieta;Rocío Calvo/Jessica-Helena;Beatriz Santana/John;Ricardo Joven

Fotos